El desarrollo de la extracción petrolera y su problemática social: Vaca Muerta


Por Valeria Amstein
Neuquén, 13 de agosto de 2018

Vaca Muerta es la principal formación de shale oil y shale gas de Argentina y una de las más grandes del mundo. Tiene una superficie de 30.000 km2, equivalente a 145 veces la ciudad de Buenos Aires o al 30 % de la superficie total de Neuquén. Se la presenta como la “gran esperanza” energética de la Argentina, pero para quienes habitan sus territorios cercanos no todo lo que brilla es petróleo.

“El territorio es testimonio de una apropiación social, económica, ideológica y política del espacio por grupos que dan una representación particular de ellos mismos, de su historia, de su singularidad. En una síntesis muy apretada, podemos afirmar que el territorio expresa y es resultado de relaciones entre grupos sociales presentes en un espacio geográfico concreto y en un tiempo determinado”. Esta definición del filósofo y teólogo Albert Schweitzer aparece como punto de partida en el artículo “Hidrocarburos y diversificación productiva en tiempos de Vaca Muerta”, de Hernán Scandizzo, miembro del Observatorio Petrolero Sur (OPSur), texto en el que recorre los derroteros de la diversificación productiva en una provincia que nació con el petróleo en sus venas: Neuquén.

Esta aproximación conceptual al territorio nos lleva a ver más de cerca qué ocurre con las poblaciones, ciudades de mayor o menor tamaño, que se encuentran en las inmediaciones del yacimiento y que son ciertamente modificadas por las decisiones que se toman, muchas veces en tierras tan lejanas como EE. UU., Francia o Alemania, sobre su desarrollo y su explotación. Sin duda, este proceso no es exclusivo de nuestro país ni de esta región, sino que se enmarca en las consecuencias sociales, económicas, políticas y ambientales que las economías de enclave producen en un mundo globalizado.

Sin conocer la meseta patagónica, es difícil imaginar Vaca Muerta. En este vasto territorio, conviven comunidades mapuches y algunos crianceros, principalmente de ganado caprino, ya que en realidad no hay ningún bovino que ayude a deducir de donde salió su nombre. Lo que sí hay es una inmensidad de piedra, tierra arcillosa y arbustos espinosos bajo la que se encuentra una de las mayores reservas de petróleo y gas del mundo. La particularidad es que en Vaca Muerta los hidrocarburos son “no convencionales”, concretamente, shale. Merece la pena aclarar que existen dos tipos de hidrocarburos no convencionales: tight y shale. Mientras que los hidrocarburos tight son más baratos de extraer, la principal característica de los shale es que no tienen suficiente permeabilidad para que el petróleo y el gas puedan ser extraídos con métodos convencionales, lo que hace necesaria la aplicación de agua a alta presión, junto con otros elementos, para conseguir que los hidrocarburos atrapados en la formación fluyan hacia la superficie. Esta técnica se conoce como fracking y es fuertemente cuestionada en cuanto a su sustentabilidad e impacto ambiental.

La situación social en las poblaciones aledañas

La localidad más cercana al yacimiento es Añelo, ciudad que, según un diario nacional, “sueña con ser la Dubai neuquina”. Viendo la realidad de Añelo, la comparación no puede ser más lejana. Entre 2013 y 2016, la localidad recibió gran cantidad de personas atraídas por el empleo, hecho que hizo que  su población pasara de 2.449 personas a 7.000. Sin embargo, el pueblo carecía de la infraestructura necesaria para albergar a sus nuevos habitantes, por lo que se vio colapsado. Por otro lado, no todos en Añelo cuentan con la formación necesaria para insertarse en la actividad hidrocarburífera, más aún teniendo en cuenta que las nuevas técnicas requieren operarios cada vez más cualificados.

En la actualidad, a las demandas de servicios y viviendas, se le suman los problemas sociales que emergen de una actividad eminentemente desarrollada por hombres. Según OPSur: “En los lugares donde se expande la extracción hidrocarburífera se constatan una serie de problemáticas sociales, sobre todo generadas por la presencia de muchos hombres solos y con disponibilidad de dinero. Alcoholismo, trata de personas, consumo de drogas y narcotráfico”.

Al mismo tiempo que Añelo, otras ciudades con disímiles realidades también se ven afectadas por la aparición del yacimiento. En el caso de San Patricio del Chañar, población ubicada a 100 km de Añelo y con 5.000 habitantes, la situación es similar: crecimiento demográfico, falta de infraestructura y agravamiento de los problemas sociales. Además, esta localidad basaba su economía en la producción de frutas de carozo y pepita (duraznos, pelones, manzanas y peras), actividad que está en crisis, no solo por el contexto nacional e internacional, sino porque el petróleo y sus actividades derivadas absorben gran parte de la mano de obra al ofrecer salarios mucho más altos.

Por otro lado, en Neuquén la realidad es distinta. Con más de 300.000 habitantes, es la ciudad más grande de la Patagonia y concentra la mayor oferta de servicios. Sin embargo, su atractivo como ubicación para las empresas transnacionales que operan en la región provoca la suba desmesurada de los precios de los terrenos y de los alquileres en la zona, así como de los alimentos y de los servicios. En consecuencia, se calcula que más de 4.000 familias viven en asentamientos irregulares, sin acceso a luz, gas y/o cloacas.

Una vez más, la solución en manos de los Gobiernos

Frente a esta realidad, ¿qué es posible hacer para mitigar los efectos negativos del desarrollo de uno de los yacimientos más importantes del mundo? Los especialistas coinciden en afirmar que hay claves para evitar las consecuencias negativas y potenciar las positivas a través de la planificación, el control y la presencia del Estado en el foco del problema. De este modo, el Colegio de Arquitectos de Neuquén (CAN), junto con empresas privadas, universidades y organismos estatales, trabajó para desarrollar el Máster Plan Añelo 2030. En este contexto, la arquitecta Valeria Petrini afirma, en el artículo “Las nuevas ciudades petroleras y los desafíos urbanos de siempre”, que esta nueva actividad económica en la ciudad triplicará su tamaño y multiplicará por diez su población, para lo que será necesario un plan estratégico con los tres factores señalados por el arquitecto y planificador Ramón Martínez Guarino: el político, el social y el técnico. Además del apoyo de estos tres factores, Petrini sostiene que “le sumaría un cuarto factor cada vez más importante, la sustentabilidad, donde interactúan la ecología, la sociedad y la economía. Este cuarto factor es el que asegura la perdurabilidad en el tiempo y la calidad de vida de los habitantes”.

Por otro lado, en el informe “El efecto de Vaca Muerta y su impacto en la economía”, elaborado por el diario Río Negro junto a Chequeado, se repasan las inversiones realizadas en los últimos años para el desarrollo del yacimiento. En este estudio, la Subsecretaría de Energía, Minería e Hidrocarburos neuquina diferencia dos tipos de inversión. Primero, las inversiones “piloto”, que son aquellas que las concesionarias aseguran concretar en los primeros cinco años del proyecto y que habitualmente se cumplen, aunque siempre son objeto de negociación entre empresas y provincias. Luego, está la evaluación del total de inversión en el proyecto, cifra que, dado el extenso plazo de duración de las concesiones (hasta 35 años), suele sufrir cambios por distintas razones, tales como el avance tecnológico de las técnicas extractivas. En el caso particular de Vaca Muerta, según el mencionado informe: “Las empresas se comprometieron a desembolsar US$7.000 millones en este tipo de inversiones iniciales, mientras que el Gobierno neuquino informa que esos proyectos podrían significar una inversión total de US$150.000 millones en los próximos 35 años”. Si traducimos estas cifras a obras concretas, estos US$7.000 millones representan cerca de 12.000 kilómetros de rutas y, aproximadamente, 13.000 jardines de infantes.

Sin duda, que estas inversiones generen un desarrollo equitativo y sustentable en las ciudades aledañas al yacimiento de Vaca Muerta depende de las decisiones de los Gobiernos y de la posibilidad de construir estrategias que incluyan a las empresas privadas.


REFERENCIAS

ARINGOLI, F., DI SANTI, M. Y SLIPCZUK, M. (2018) “El efecto Vaca Muerta y su impacto en la economía”, extraído de https://www.rionegro.com.ar/especiales/a-un-ano-del-anuncio-de-macri-radiografia-de-vaca-muerta-cual-es-su-dimension-y-como-impacto-en-la-economia-argentina-XA4570099

COLEGIO DE ARQUITECTOS DE LA PROVINCIA DE NEUQUÉN (2014) “Las nuevas ciudades petroleras y los desafíos urbanos de siempre”, extraído de http://www.canqn.org.ar/las-nuevas-ciudades-petroleras-y-los-desafios-urbanos-de-siempre/

OBSERVATORIO PETROLERO SUR (2017) “Vaca Muerta, un megaproyecto que se extiende”, extraído de http://www.opsur.org.ar 

RINS, R. (2018) “Añelo: radiografía socioeconómica de la capital de Vaca Muerta”, extraído de http://vacamuertaweb.com.ar/radiografia-socioeconomica-de-anelo/

SCANDIZZO, H. (2016) Vaca Muerta. Construcción de una estrategia, Argentina, Ediciones del Jinete Insomne.